Un Camino de Humildad y Crecimiento: La Historia de un Líder Nazareno

Sep 24, 2025 | Noticias

El camino hacia el liderazgo en la Iglesia del Nazareno, como en cualquier institución de fe, a menudo está pavimentado con desafíos personales y espirituales. Para el reverendo Juan Carlos Soto, Coordinador Estratégico del Área Andino Norte, su trayectoria no ha sido una excepción. A través de una entrevista exclusiva para el equipo de comunicaciones del Distrito Venezuela Primero, Soto compartió su visión sobre el llamado ministerial, la superación de obstáculos internos y la dirección que toma la iglesia en la actualidad.

El reverendo Soto relata que su llamado ministerial se manifestó a través de un servicio diverso y multifacético. En sus inicios, se desempeñó en diversas áreas como el ministerio infantil, juvenil y matrimonial antes de asumir el pastorado. Esta experiencia transversal, según él, fue la clave que le permitió comprender las distintas facetas de la vida congregacional y lo preparó para ascender a roles de mayor responsabilidad.

Desde el pastorado, su carrera ministerial lo llevó a ser superintendente de distrito, a trabajar en la Región Sudamérica y, finalmente, a ocupar su cargo actual como Coordinador Estratégico de Área. Paralelamente, su formación académica fue un pilar fundamental. Al no poder acceder a la universidad, se dedicó a sus estudios teológicos en el Seminario Nazareno Teológico Sudamericano, donde obtuvo su bachillerato superior, licenciatura y maestría, demostrando que la sed de conocimiento y la preparación son esenciales para el servicio.

Los mayores obstáculos que ha superado, respondió Soto con una profunda reflexión: “Lo que más he tenido que superar es a mí mismo”. No habla de adversarios externos, sino de la batalla interna contra su propio carácter, cosmovisión, y la evasión a la voluntad de Dios. Además, enfrentó la desconfianza de algunos, la inconformidad con ciertas estructuras de la iglesia y las calumnias, pero resalta que la verdadera victoria se encuentra en el autoconocimiento y la rendición.

Soto enfatiza que la humildad es un don cultivado por el “quebrantamiento a la voluntad de Dios”. Para él, el valor de un creyente no reside en los títulos o roles que ocupa, sino en su gracia en Cristo. Su filosofía se resume en una frase contundente: “nuestro lugar es estar ante los pies de Cristo”. Este principio implica despojarse de los deseos propios y consagrar la vida al servicio, una lección que considera vital para cualquier líder o miembro de la iglesia.

Sobre la situación actual de la iglesia, el reverendo Soto subraya que todo lo que se hace en el Área está alineado con la visión regional de “ser como Cristo”, un ideal que, según él, es la base del verdadero desarrollo. Con metas ambiciosas, la región busca alcanzar los 500,000 nazarenos, multiplicar congregaciones y expandirse a nuevas zonas.

Respecto a Venezuela, Soto percibe un “algo especial”, un mover de Dios que honra la fidelidad de sus miembros. Expresa su privilegio de ser parte del crecimiento en el país y destaca la evolución del Distrito Venezuela Primero, cuyo ascenso a fase tres es un testimonio elocuente del progreso alcanzado.

En cuanto a su futuro, su perspectiva es clara: la clave no es buscar el éxito ministerial, sino la fidelidad a Dios. Soto ha aprendido que, siendo fiel, uno puede ser funcional en cualquier posición que el Señor le asigne. Por ello, su llamado a los ministros en formación es a cuidar la presencia de Dios en sus vidas, pues a su juicio, la evolución de la iglesia no depende de metodologías humanas, sino de la santidad y la presencia divina.

Jhon Hidalgo