IDN JESÚS EL BUEN PASTOR BRINDA FE, ASISTENCIA SOCIAL Y ESPERANZA EN EL HOSPITAL CENTRAL DE MARACAY
En un despliegue de profunda vocación de servicio, solidaridad y compromiso social, la Iglesia del Nazareno Jesús el Buen Pastor llevó a cabo con total éxito el Segundo Evangelismo en el Hospital Central de Maracay (HCM). La jornada, celebrada el pasado sábado 4 de julio de 2026, tuvo como principal objetivo brindar una palabra de aliento, consuelo espiritual y apoyo alimentario a decenas de personas que atraviesan momentos difíciles debido a la reclusión médica de familiares o por sus propios diagnósticos de salud.
El despliegue estuvo bajo la dirección general de los pastores principales de la congregación, Jesús y Dilcia de Boggio, y contó con el acompañamiento especial del Superintendente del Distrito Venezuela Primero Rev. Luis Monsalve y su esposa, la pastora Rev. María Elena Blanco, quienes respaldaron de cerca esta iniciativa de fuerte impacto comunitario.
Una atmósfera de fe y reconciliación
La actividad inició formalmente en los espacios externos del centro hospitalario con las palabras de apertura del Rev. Luis Monsalve, quien presentó oficialmente la identidad e intención de la congregación ante los presentes, dando paso a una solemne oración de inicio. Posteriormente, se dio apertura al tiempo de adoración, un espacio musical que preparó una atmósfera de paz y recogimiento espiritual idónea para los asistentes.
El mensaje central de la jornada estuvo a cargo del hermano Edgard Sánchez, quien expuso una emotiva y reflexiva palabra titulada “¡El día de salvación es hoy!”. El impacto del mensaje fue inmediato, movilizando los corazones de numerosas personas presentes, quienes, conmovidas, procedieron a realizar de forma unánime la oración de fe y reconciliación.
Para consolidar el momento de intercesión, el hermano Francisco Chirino asumió la responsabilidad de dirigir el clamor general, recolectando y orando de manera específica por cada una de las peticiones individuales expuestas por los ciudadanos, así como por la pronta sanidad de los pacientes recluidos en las diversas áreas de atención médica y de salud.
Esfuerzo conjunto y despliegue logístico
La ejecución de esta jornada fue el resultado de una masiva movilización voluntaria. Un contingente total de 47 personas se activó para la atención en el HCM, distribuidos de forma estratégica según sus grupos de servicio:
Líderes: 16 servidores
Adultos: 21 integrantes
Jóvenes y Adolescentes: 8 colaboradores (4 jóvenes y 4 adolescentes)
Niños: 2 pequeños acompañantes
Asimismo, la labor social se materializó gracias a la generosidad y el aporte voluntario de cada miembro de la congregación, quienes mediante donaciones hicieron posible la preparación y distribución de un refrigerio completo compuesto por arepas, jugos, café y té caliente.
Testimonios de impacto: El valor de la palabra por encima del pan
Uno de los aspectos más significativos de la actividad fue la receptividad de la ciudadanía. Los servidores destacaron que el interés principal de la colectividad no radicó en la asistencia material, sino en la urgencia de soporte espiritual.
Pablo Ledezma, servidor de la jornada: “Me impresioné al ver que quienes se nos acercaron no lo hicieron por el interés de la comida, sino porque se sumaron de inmediato al servicio, específicamente en el momento de la oración y al expresar la confesión de fe. Fue un momento sumamente bonito y esperanzador”.
De igual manera, la voluntaria Mónica Martínez compartió su balance sobre la actividad:
“Esta es mi segunda experiencia en el evangelismo del hospital y fue muy hermoso. Las personas se acercaban no tanto por la bendición física que les llevamos, sino por la palabra de aliento, de fe, de amor y de paz. Se les veía felicidad en el rostro y estaban profundamente agradecidas. Fue una noche de bendiciones totales gracias a nuestro Padre Celestial”.
Con este segundo despliegue, la IDN Jesús el Buen Pastor reafirma su identidad como una iglesia con relevancia social, que no solo permanece dentro de los templos, sino que sale al encuentro de las necesidades más sentidas de la comunidad aragüeña, consolidando puentes de fe y solidaridad en tiempos de vulnerabilidad.


