Manos que sirven, corazones que oran: IDN Tierra de Gracia se moviliza con amor y esperanza ante la emergencia.
En momentos donde la tierra tiembla y la incertidumbre intenta apoderarse de los hogares venezolanos, la fe se levanta como el refugio más seguro. Ante los recientes eventos sísmicos que han sacudido al país, la Iglesia del Nazareno Tierra de Gracia no se quedó de brazos cruzados. Con una respuesta inmediata basada en la fe, la solidaridad y la acción comunitaria, la congregación se convirtió en un faro de luz en medio de la adversidad.
El punto de encuentro fue la comunidad de Santa Inés (Residencias Los Girasoles). Allí, las voces se unieron en un solo clamor. Entre alabanzas que devuelven la calma y la proclamación de la Palabra de Dios, los asistentes buscaron el consuelo y la misericordia del Señor, reafirmando la total confianza en que Él sostiene y guarda a Venezuela.
Fe en acción: Arepas y provisiones para los más vulnerables
El Evangelio de Jesús no solo se predica, se vive. Movidos por ese amor, los miembros de la iglesia se organizaron rápidamente para transformar la oración en ayuda tangible. Mientras un equipo preparaba arepas con amor, la generosidad de la congregación hizo posible la recolección de insumos de primera necesidad.
Gracias a este esfuerzo conjunto, se lograron reunir:
- Pañales y artículos de higiene personal.
- Ropa para niños y adultos.
- Café, alimentos y otros suministros esenciales.
Al terminar el tiempo de oración, la iglesia se desplegó en las calles. Las provisiones y las arepas calientes fueron distribuidas en centros de salud y comunidades vulnerables de Cagua, La Morita y sectores cercanos. Más allá del alimento físico, cada entrega fue una oportunidad para compartir un mensaje de fe, un abrazo y la esperanza que solo Jesucristo puede dar.
Voces de esperanza: Testimonios que transforman
Detrás de cada plato de comida y cada palabra de aliento, había corazones transformados por el servicio. Estos son algunos de los testimonios de quienes vivieron la jornada:
“Servir por su gracia”
“La experiencia de servir como iglesia de Cristo en el clamor y luego brindar ayuda fue completamente grata. Servir no por mérito propio, sino por la gracia y misericordia de Dios. Fue muy agradable bendecir a estas personas y ver en las calles la unión de todos por un bien común. Como iglesia no nos quedamos ajenos; brindamos sonrisas, abrazos y una palabra de esperanza en medio de tanta dificultad”.— Norkis Quintero
“Un granito de arena contra la impotencia”
“Fue hermoso poder ayudar, así sea solo repartiendo alimentos. Eso calmó mi impotencia de no poder hacer mucho; sé que mi granito de arena contribuyó bastante, especialmente para una familia afuera de una clínica que no había comido mientras esperaba noticias de sus familiares”.— Gabriel Amorós
“Dios no nos ha abandonado”
“Mi alma estaba triste al ver cómo familias de Venezuela han perdido tanto. Sin embargo, en la noche de clamor encontraba consuelo en la canción que dice que ‘todo va a estar bien’. Sé que nuestro Señor tiene un propósito. Él es fiel, justo y misericordioso”.— Christian Escalona
“Una iglesia unida y sin discriminación”
“El jueves sentí una profunda paz y la seguridad de que Dios tiene el control, aunque no entendamos sus planes. Al prestar ayuda en los centros asistenciales, pude ver el amor de Jesús demostrado en momentos de crisis, sin discriminación ni acepción de personas. La receptividad de la gente me motiva a creer que hay esperanza”.— Eduardo Revetti
El Reino de Dios se hace visible
Esta jornada demostró que cuando la Iglesia ora, sirve y se moviliza, el Reino de Dios se vuelve tangible para aquellos que sufren. La Iglesia del Nazareno Tierra de Gracia reafirma su compromiso de seguir siendo una mano extendida para la comunidad. Porque aun en medio de las crisis más profundas, Cristo sigue siendo nuestra esperanza y el refugio seguro para Venezuela.


